La pasión del encuentro
Para Pablo, que no fue.
Siempre digo que gran parte de mi personalidad se fijó a los doce años. Muchas cosas que me gustan, libros y películas, imágenes que me dominan, hasta olores y sensaciones táctiles, las tengo de esa época, terminaron de formarse allí. Coincide exactamente con el final de la escuela primaria, con el paso de un umbral frente al que siempre he estado como el personaje de 'Ante la ley'.
La secundaria me resultó tan traumática, tan dura, tan difícil, y coincidió con períodos tan amargos en la vida familiar, que representa en mi vida un agujero negro, en el que he tratado de no pensar, y que sólo llega a mi mente a través de pesadillas en las que vuelvo a estar sentado en el aula, esperando que me tomen un examen. De hecho, terminé esa fase hace ya 20 años, en diciembre de 1987, y salvo contadas excepciones no había vuelto a ver mis ex compañeros. No quería pasar por la puerta del colegio, no quería ni que lo nombren frente a mí.
Pero como toda pesadilla, lo más correcto (no es la opción estéticamente mejor, pero a veces no nos queda otra) es enfrentarla. De modo que ayer volví a reunirme con ellos, en un almuerzo en la escuela, y fue bueno. Porque sentí placer al reunirme con ellos, porque el edificio ya no era una ominosa cárcel, sino sencillamente unas paredes que acogían una alegre reunión. Y como los monstruos de las pesadillas, en el fondo no era nada más que una utilería. Lo mejor de todo, aparte del reencuentro, fue haber creado nuevos recuerdos en ese escenario, que vinieron a superponerse, con la fuerza de la novedad, a los anteriores.
Después de esta introducción no desprovista de sentimentalismo, vayamos a los hechos.
Yo hice mis dos primeros años de secundaria en Santa Teresita, en una escuela técnica, merced al favoritismo con una maestra de séptimo que me quería bajo su ala. Ella era profesora en esa misma técnica, y allí fui. No fue la mejor elección; sabía que mis incipientes vocaciones, ligadas a la lectura de ciencia ficción, astronomía, y pasear por la playa desierta convocando fantasmas del pensamiento, poco tenían que ver con el limado del acero y la soldadura eléctrica. Aunque vagamente creía que me gustaba la electrónica, y en la ENET teníamos electricidad, que era lo que más se le acercaba. Al mudarnos a Florencio Varela en 1984, hice un año más en otra técnica cerca de casa, pero todavía faltaba. Y en 1985, creía haber llegado al final del camino: estaba estudiando electrónica en uno de los colegios secundarios con más fama del Conurbano: Escuela de Educación Técnica Nº 3 Salvador de Benedetti, Avellaneda, más conocida con el nombre de la calle donde se ubica: Palaá. Es decir, El Palaá.
Terminé, después de muchas peripecias, en diciembre de 1987, como dije ut supra.
***
Pasaron veinte años.
Hace un par de meses, uno de los compañeros con quien yo tenía mejor relación, Pablo Martínez, me avisó que se estaba preparando un almuerzo en el colegio para celebrar las dos décadas de nuestro título de Técnico Electrónico. Confirmé mi presencia, mail va, mail viene, y me fui enterando de que estaríamos, en el viejo comedor, las dos divisiones que habíamos finalizado del turno mañana, es decir, Electrónica y Construcciones. Éramos esperados a las 12, en el colegio, con las cosas viejas que tuviéramos de aquella época (bueno, aparte de nosotros mismos).
Fue llegar y empezar a saludar. Me asombraron dos cosas: primero, que después de todo este tiempo (veinte años no son moco de pavo, y sobre todo los que van entre la veintena y la treintena), no estábamos tan distintos. Tal vez, como le dije ayer a uno de ellos, haya sido porque nuestras profesiones nos hicieron en la mayoría de los casos obreros intelectuales, lo que evitó un desgaste físico más marcado. Segundo: Muchos que nunca me dieron ni bola, es más, directamente vivían cargándome, o jodiéndome la vida, ahora me saludaban con ese raro cariño que da la nostalgia (supongo que a los que pasaron por la colimba o la prisión les pasará lo mismo). Por supuesto, la ola de afecto fue correspondida. Más allá de esos dos asombros, mi emoción era la misma, y era genuina.
Nos llamaron y acto seguido entramos.
Aquí, los que estaban en la mesa del comedor cerca de mí.
Enrique Iglesias y Fabio López.
Bernardino "Berny" Escurra y Daniel Lisak.
Jorge Pera y Gerardo Beniaminovich.
Alejandro Chelotti y Marcelo Fondacaro.
La mesa en pleno.
Ahora, todos en acción.
Después nos fuimos con Enrique a visitar, de nuevo, el aula.
Desde la ventana enrejada, de la que nadie debe arrojar mochilas a los de afuera cobijando su rateada, nos miraba él.
Mirando hacia el derruido patio.
Enrique, Romina (una de las chicas que nos atendió, siempre atenta y diligente), Berny.
Ella, por si no la vieron.
Jorge le dice unas palabras a Daniel Manco.
"A mí ya me sacaste", decía Romina. Pero a las dos juntas, no. Acá las tenemos.
Y ahora, fotógrafas.
La formación es: Lisak, yo, Iglesias, a), b), Manco, Valenzuela, Pedro, Castellano, Tristán; Pera, Beniaminovich, Alvarez, Oyadomari, Lopez, Chelotti.
De a) y b) no recuerdo los apellidos. Espero que alguno me de una mano. Y de Pedro, nunca lo supe.
Luego, salimos dispuestos a saludarnos, pero el destino me tenia reservado algo más. Jorge Pera, el mismo de la casa Motos Pera, allá en Sarandí, andaba en la moto Yamaha más monstruosa que he visto en mi vida. Le hice mil elogios y al final aceptó llevarme a dar una vuelta. Un poco ayudado por la cerveza que había tomado, y otro poco por esa vaga alegría del reencuentro que dominaba la tarde, me subí y quedé dispuesto a todo. Ese todo fue un paseo alucinado no exento de horror, pero también lleno de fascinación. El vehículo de la muerte aceleraba de parado a lo que yo calculo más de 100 km/h en menos de dos segundos, o dos latidos de mi corazón. Como estar en un Saturno V, pero no dentro de la cápsula, sino agarrado a una manija del lado de afuera.
En virtud de mi posición, me resultó imposible filmar la vuelta, lo que hubiera sido magnífico. Pero supongo que no faltará otra oportunidad.
De ahí arrancamos hacia San Telmo Fabio, Enrique, Berny y yo. Terminamos tomando una gaseosa en Plaza Dorrego, contándonos más cosas y haciendo planes para futuros encuentros.
Terminamos rumbo a Varela con Berny, igual que antes, los dos vecinos, charlando de nuestras vidas mientras la noche, que caía sobre nosotros, nos envolvía.
***
Los invito a todos los que tomaron fotos que me las envíen, si quieren, para colgarlas en este blog. Mi mail es yomarce [at] gmail.com, mi msn metayerius [at] hotmail.com (no pongo la arroba por eso del spam), mi celular, mejor pregunten.
Comentarios
Me gustaria una tarde poder pasar y recorrerlo, tengo los mejores recuerdos de mi adolesencia.
Te felicito por esto que armaste
Mi mail horaciomarin@gmail.com
Me dio curiosidad saber si estaba en Internet y que decia de mipersona... Ahí me encontré en el ciberespacio viajando en esa centenaria nave del tiempo, repleta de viejos ,pelados y panzones tripulantes,compañeros de aventuras.
¿Viste que la mayoria de las personas cita a la epoca escolar como la etapa mas linda vivida? Todavia recuerdo como si fuese hoy el dia que me jure nunca decir lo mismo. para mi tambien fue terrible esa época saturada de interminables exámenes y trabajos practicos...no le digas a nadie.. ja..pero yo soñaba con que me olvidaba una carpete en el aula y volvia de noche a buscarla....adivina quien estaba dentro del aula esperando para darme un fuerte abrazo....noooo...ojala hubiese sido la preceptora que hoy no recuerdo su nombre pero si sus preciosos ojos celestes...estaba de espaldas con una capa color negro brillante.de cuello alto hasta las orejas...el chillido que emergia de las visagras de la puerta penetro profundo en mis huesos y mente...me cague de miedo y sali corriendo como un loco cuando al darse vuelta esa aterradora figura tenia el rostro de MATA,con unos colmillos largos y filosos dispuestos a atravezar mi yugular simil la leyenda del CONDE DE LAS TINIEBLAS EL MISMISIMO DRACULA...casi me averguenzo al decirlo pero si mal no recuerdo hasta la mitad del primer año amaneci meado todos los dias que soñaba con el ...jajajjajajajajaj
hoy me rio pero le dedique unas cuantas sesiones de terapia y muchas mas sesiones de puteadas.....Te mando un abrazote y gracias por las lineas dedicadas....PERA JORGE
Me dio curiosidad saber si estaba en Internet y que decia de mipersona... Ahí me encontré en el ciberespacio viajando en esa centenaria nave del tiempo, repleta de viejos ,pelados y panzones tripulantes,compañeros de aventuras.
¿Viste que la mayoria de las personas cita a la epoca escolar como la etapa mas linda vivida? Todavia recuerdo como si fuese hoy el dia que me jure nunca decir lo mismo. para mi tambien fue terrible esa época saturada de interminables exámenes y trabajos practicos...no le digas a nadie.. ja..pero yo soñaba con que me olvidaba una carpete en el aula y volvia de noche a buscarla....adivina quien estaba dentro del aula esperando para darme un fuerte abrazo....noooo...ojala hubiese sido la preceptora que hoy no recuerdo su nombre pero si sus preciosos ojos celestes...estaba de espaldas con una capa color negro brillante.de cuello alto hasta las orejas...el chillido que emergia de las visagras de la puerta penetro profundo en mis huesos y mente...me cague de miedo y sali corriendo como un loco cuando al darse vuelta esa aterradora figura tenia el rostro de MATA,con unos colmillos largos y filosos dispuestos a atravezar mi yugular simil la leyenda del CONDE DE LAS TINIEBLAS EL MISMISIMO DRACULA...casi me averguenzo al decirlo pero si mal no recuerdo hasta la mitad del primer año amaneci meado todos los dias que soñaba con el ...jajajjajajajajaj
hoy me rio pero le dedique unas cuantas sesiones de terapia y muchas mas sesiones de puteadas.....Te mando un abrazote y gracias por las lineas dedicadas....PERA JORGE